Opinión
Por Rubén David Salas Arias Pensar en la desigualdad implica un ejercicio de identificación y análisis de hilos que continuamente se entrelazan formando tejidos. Consiste en precisar hechos subsecuentes de una causa primera -la pobreza-, en los cuales se componen una serie de enlaces que forman un tejido fáctico sobre el cual interactúan los individuos. De ahí que el objetivo de un hacedor de política pública es deshilar la desigualdad: deshacer la herencia manchada de una tradición que deja el bienestar en manos de unos pocos.
Como sociedad nos enfrentamos a distintas situaciones de desigualdad y trampas de pobreza que promueven la persistencia de las problemáticas sociales en el tiempo, cruzando de largo las épocas y predominando en las poblaciones que buscan el desarrollo. Los obstáculos en un ambiente desigual se presentan desde el inicio de la vida, con la privación de una alimentación suficiente, balanceada y de calidad, la imposibilidad de acceder a educación de calidad, a servicios de salud, vivienda digna y oportunidades de desenvolvimiento personal. Estos primeros limitantes tienen gran influencia sobre el resto del desarrollo de vida, porque el cuerpo y la mente se forman desaprovechando su potencial.
Por otra parte, en ese conjunto de negaciones e imposibilidades, también se encuentra a múltiples grupos poblacionales en situaciones de desigualdad según aspectos demográficos como la edad, el sexo, el género, factores socieconomicos, étnicos, entre otros. Como sucede con la ausencia de oportunidades de educación y capacitación, empleo y emprendimiento, así como con la existencia de brechas en la remuneración, adquisición de ingresos y activos. Eso sin contar la imposibilidad de tener paz, porque se experimenta un conflicto sin seguridad, respeto por la vida, justicia, ni reparación. Dejando comunidades que pierden la esperanza y la capacidad de soñar, porque no hay tiempo para detenerse a figurar una idea de querer y deber ser, debido a que el tiempo apremia y el privilegio de proyectar posibilidades es para aquel que no le afana buscar el pan para la mesa.
En la adultez llega la resignación por no lograr objetivos, terminando el ser en la condena de encarnar el mito de Sísifo. Pasa el tiempo y se mantienen algunas condiciones de imposibilidad inmutables, quedando la tristeza en el rostro de los viejos. Pieles cuarteadas por el paso de los años y los achaques. Lágrimas entre arrugas. Y un arrojo a la descomposición de la carne. Seres entregados a una trémula espera sin fin y un olvido sin más. Con la única certeza de que la tierra necesaria para un hombre consiste en un rectángulo de dos por dos.
Así uno podría seguir identificando los tejidos de la desigualdad, pero en términos generales, las grandes minorías que componen una gran mayoría están sin la libertad para ser en el mundo. Se mantienen esperando un milagro que incline la balanza a su favor y dejen de integrar el grupo de atrás, para pasar adelante de la fila. Es por ello que deshilar los tejidos de la desigualdad es trabajar en una sociedad justa, equitativa y con oportunidades, en la cual, la pobreza no sea un mero número monetario, y el análisis de esa problemática lleve a examinar la realidad humana para proteger la vida y la libertad. Resulta que los medios básicos para el desarrollo equitativamente distribuidos en la población y con garantía de calidad, componen las posibilidades de existencia y por consiguiente la potencial riqueza de una sociedad.
Bogotá, D. C 20 de abril de 2023
*Economista y Estudiante de Maestría en Economía de la Javeriana
Twitter: @RDSalasA
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Por Humberto Tobón*¿Cuándo empezará a disminuir la población mundial? Es la pregunta del momento, luego de ratificarse que China perdió población en 2022 y bajó a 1.411,8 millones de personas, con tendencia a seguir profundizando el fenómeno, a pesar de los esfuerzos del gobierno por lograr que las mujeres tengan más hijos.
En China la tasa de fecundidad es de 1,28 hijos por mujer, cuando el promedio de reemplazo que se requiere para poder mantener estable la población es 2,1. Pero el problema no es sólo del gigante asiático, en Estados Unidos la tasa de fecundidad es 1,64. Incluso India, que está a punto de ser el país más poblado del mundo, tiene una tasa de 2,05 y podría bajar más.
El Fondo de Población de Naciones Unidas presentó hace dos décadas sus proyecciones demográficas para el siglo XXI, y mostraba una tendencia al alza, aunque con curvas suaves, que indicaban que el planeta tendría 9.700 millones de personas en 2050 y 10.400 millones en 2080.
Sin embargo, todas estas proyecciones se han corregido, teniendo en cuenta que la tasa de fecundidad mundial podría llegar a 1,7 hijos por mujer, lo que haría que los 9.700 millones de seres humanos se logren, pero en 2065, y de allí empezará una caída que llegará a una población cercana a los 8.500 millones al finalizar el siglo. Una situación muy dramática.
La nueva realidad demográfica se entiende por la decisión de las mujeres de negarse a ser máquinas de tener hijos. Ellas han cambiado en los últimos treinta años su rol en la sociedad, acumulan más estudio y ocupan mejores posiciones en el mundo laboral. A esto se agrega la situación económica, especialmente de los jóvenes, que hace que tengan dudas sobre si formar o no una familia, y si es prudente procrear.
Un hecho que no ha permitido que el descenso poblacional sea más pronunciado, es la caída en las cifras de mortalidad, tanto de niños como de ancianos, debido a las mejores condiciones de nutrición y salud. Esto ha hecho que la esperanza de vida oscile los 75 años en el mundo y el índice de envejecimiento sea cada vez más alto.
Colombia se suma a esos ejemplos de quiebre de tendencia demográfica, al registrar en 2022 un descenso de 7,8% de nacimientos en las áreas urbanas y 8,9% en las zonas rurales, frente a 2021, de acuerdo con el DANE. La tasa bruta de natalidad llegó a 11 nacimientos por cada mil habitantes, el indicador más bajo desde hace una década y la tasa de fecundidad se ubicó en 1,7 hijos por mujer. Lo particular de la revelación del DANE, es que todos los departamentos, sin excepción alguna, vieron caer los números de los nacimientos, además de un descenso en la mortalidad el año pasado.
La pregunta que también nos debemos hacer, es ¿qué va a pasar social y económicamente cuando la población empiece a descender rápidamente y sea cada vez más vieja?
Pereira, 21 de abril de 2023
*Subgerente de Planeación Regional de la RAP Eje Cafetero. Economista de la Universidad Libre. Estudió Administración Financiera en la EAN y Comunicación Social en la U Jorge Tadeo Lozano.
Por Gabriel Ortiz*. - Los matemáticos están al borde de un colapso con las normas, medidas y formas de manejar las cosas en Colombia. Una pandemia tendió sus redes para encarecer el costo de vida, seguida del incremento de las tasas de interés que impulsó la inflación.
A nadie se le ocurrió estudiar lo que vendría. El Banco de la república acudió a las tasas de interés, sin tomarse antes, el trabajo de acudir a los eruditos que escoge cada año la Real Academia de las ciencias de Suecia.
Se optó por lo más fácil: reventar la economía, sin antes haber pensado y puesto en marcha un plan agroindustrial con bajos intereses e insumos suficientes para frenar la amenaza inflacionaria. Hoy se sigue con la misma fórmula: intereses en alza, cero programas agrícolas e inflación galopante.
Llegaron las alzas de la gasolina, los servicios públicos, el transporte y las contrataciones estatales. Sumemos la barahúnda del tránsito en Bogotá, que han tomado como ejemplo otros alcaldes, sin importar el alto consumo de combustibles y la contaminación.
Así hemos llegado a más caro, más caos y menos carro para todos. A la anarquía, la carestía, la inseguridad y la falta de rutas públicas.
La población colombiana tiene que soportar esto y mucho más, ante la impericia de muchos mandatarios. El noviciado de la Alcaldesa Claudia, tiene al DC en la más grave crisis que se recuerde. Es una ciudad a media marcha. Todos en casa, porque su alcaldesa solo se enteró de su elección a los tres años. Fue entonces cuando empezó a destrozar la ciudad, a enterarse que la red vial era un solo hueco. Se inventó otro pico y placa que dejó a todos los carros en condición de varadura, con cámaras sin tecnología para controlar la velocidad que nadie puede alcanzar. Nadie sabe la dirección que toman los dineros de las multas, ni del pico y pala solidario, o de los contratos para los precarios reparcheos, que como el de la autopista norte, parecen unas artesas baratas… faltan lo de la carrera séptima y los detalles de ingeniería y los diseños del Metro.
Volviendo a nuestro acontecer económico y administrativo, vamos por una ruta que ocultan injuriando y maltratando a los periodistas y a los medios. El Congreso da palo, la ministra Corcho tapa lo que no ha logrado, el presidente se desborda con sus mensajes en internet, Cabal se desborda sin pruebas contra los comunicadores, García el del ELN, amenaza a María Alejandra Villamizar, la procuradora dice cosas infundadas y el fiscal que aspira a la Casa de Nariño, para derrochar avión y revelar trasnochadas acusaciones contra el gran caricaturista Matador, para eliminar sus críticas. El caos es total.
BLANCO: Excelente el pronunciamiento del Comité de ética de Fernando Barrero sobre los ataques infundados contra la libertad de prensa.
NEGRO: El colega Darío Restrepo, deja el periodismo. Pérdida irreparable para una nación que tanto le debe. ¡Esperamos seguir con sus valiosas enseñanzas!
Bogotá, D. C, 6 de abril de 2023
*Periodista. Exdirector del Noticiero Nacional, Telematinal y Notisuper.
Por Juan Camilo Restrepo Salazar*. - En pocas semanas el gobierno debe presentar al Congreso y al país el Marco Fiscal de Mediano Plazo (2023). Este documento, que es el más importante estudio sobre las finanzas públicas que se hace cada año, cubre un horizonte de tiempo de 10 años. Es decir, le echa una mirada al panorama fiscal de Colombia hasta el 2033.
Es en el Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP) donde podremos calibrar si efectivamente todos los gastos y reformas que se están presentando son compatibles o no con los postulados de la regla fiscal, tantas veces invocada por el ministro de Hacienda como lindero infranqueable para juzgar si la catarata de gasto público que está anunciándose atropelladamente resulta compatible con la sostenibilidad fiscal del país. De allí su importancia.
Es en el marco fiscal (MFMP) donde podremos apreciar -y lo que es muy importante: cuantificar- si, por ejemplo, la reforma a la salud que se empieza a discutir en el Congreso es compatible con la regla fiscal. El ministro de Hacienda dijo, hace poco, que esta reforma tendría un costo de $30 billones después de revisar el estimativo inicial de $ 90 billones. Pero después el ministerio de Salud afirmó, por boca del director del Adres, que el costo de esta reforma era insignificante durante el gobierno Petro, pero que en los diez años subsiguientes podría llegar a costar más de $ 118 billones: suma nada despreciable por cierto equivalente a cinco reformas tributarias.
Otro tanto sucede con los cálculos iniciales que empiezan a circular sobre la reforma pensional. Según la asociación de fondos privados la reforma incrementaría el pasivo pensional en 224% del PIB, además de otra serie de costos fiscales ocultos que entraña la iniciativa presentada.
El ministro Ocampo ha hecho agregar en todas las propuestas que entrañan nuevos pasivos fiscales que ellos no se podrán asumir sino en la medida que no contraríen los postulados de la regla fiscal.
Estas mismas preguntas le hicieron los gremios recientemente al ministro Ocampo. Entre estos y el gobierno han salido a flote diferencias protuberantes sobre el impacto fiscal que tendrían los proyectos de reforma, en especial el pensional. Es indispensable que esas discrepancias se clarifiquen pronto.
Los gremios le han pedido al gobierno que anticipe el MFMP y que produzca un documento especial sobre el asunto. Las declaraciones recientes de los gremios y las del gobierno difieren en números mayores sobre los efectos fiscales de estas reformas. Seguir adelante sin que sobre esto haya plena claridad sería una locura.
Si estas diferencias no se aclaran pronto tendrá que ser el marco fiscal de mediano plazo el que las zanje de una vez por todas. Está mucho en juego como para que queden flotando ambigüedades sobre tan grave asunto.
Llegó el momento para que la repetida advertencia del ministro de Hacienda deje de ser un mero estribillo fiscal para convertirse en un verdadero cedazo del torrente de gasto público que se le vino encima al país.
Ese cedazo será el que determine cuáles gastos se pueden ejecutar y cuáles no, y en qué secuencia se podrán realizar. Si es que realmente queremos naturalmente mantener la sostenibilidad fiscal de Colombia en los años venideros.
De allí la importancia trascendental del próximo Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP) que conoceremos en pocas semanas.
Bogotá, D. C, 3 de abril de 2023
*Abogado y economista. Exministro de Estado
Por José G. Hernández*.- La Semana Santa es época propicia para la reflexión. En especial, a propósito del “proceso” seguido contra Jesús, que finalizó con su tortura y crucifixión. Fue condenado injustamente, sin ser oído ni vencido en juicio, sin derecho a la defensa, sin pruebas, por un funcionario carente de competencia, bajo la presión de los líderes religiosos. Se presumió su culpabilidad y se falló con criterio político: “Si lo dejas libre, no eres amigo del César”, le gritaron a Pilatos.
La Constitución colombiana, como los tratados internacionales sobre derechos humanos, parte del principio de la presunción de inocencia y garantiza a toda persona el derecho fundamental al debido proceso. Según su artículo 29, “Toda persona se presume inocente mientras no se la haya declarado judicialmente culpable”. A su tenor, “nadie podrá ser juzgado sino conforme a leyes preexistentes al acto que se le imputa, ante juez o tribunal competente y con observancia de la plenitud de las formas propias de cada juicio”. El artículo 248 de la Carta declara: “Únicamente las condenas proferidas en sentencias judiciales en forma definitiva tienen la calidad de antecedentes penales y contravencionales en todos los órdenes legales”.
Como ha expuesto de manera reiterada la Corte Constitucional, ello significa que “cualquier persona es inicial y esencialmente inocente, partiendo del supuesto de que sólo se puede declarar responsable al acusado al término de un proceso en el que deba estar rodeado de las plenas garantías procesales y se le haya demostrado su culpabilidad”. (…) “No le incumbe al acusado desplegar ninguna actividad a fin de demostrar su inocencia, lo que conduciría a exigirle la demostración de un hecho negativo, pues por el contrario es el acusador el que debe demostrarle su culpabilidad”. (Sentencia C-289 de 2012).
Cabe subrayar lo relativo a la presunción de inocencia, toda vez que, en muchos casos, se ha convertido en letra muerta. En la actualidad, las redes sociales -con fácil repercusión en los medios de comunicación- condenan a las personas y las tienen por delincuentes, sin pruebas -que no lo es cualquier fotografía, video o audio-, sin juicio y sin condena. Basta que alguien, mediante un trino varias veces replicado, afirme que alguien es responsable de uno o varios delitos, para que su aseveración se convierta en una “verdad” que toda la sociedad acepta, aunque el afectado no haya sido sometido a un proceso, ni condenado. Sin posibilidad de defensa. Sin derecho a controvertir las supuestas pruebas.
Con ello, no solamente se vulnera el aludido postulado, sino que se desconocen impunemente otros derechos fundamentales, como la honra y el buen nombre, garantizados en el artículo 15 de la Constitución.
Por supuesto, no hablamos de las denuncias e investigaciones periodísticas serias, que muchas veces han servido para descubrir casos de crimen y corrupción y han conducido a los correspondientes procesos, sino de las irresponsables sindicaciones a las que nos hemos venido acostumbrando, que señalan a personas en concreto, muchas veces mediante la calumnia o la injuria, casi siempre por razones o con motivación política. Por ejemplo, para frustrar una candidatura o para provocar la renuncia a un cargo público, o para desprestigiar a un funcionario.
Bogotá, D. C, 5 de abril de 2023
*Expresidente de la Corte Constitucional
Por Humberto Tobón*. Es preciso reflexionar sobre lo que puede esperar Risaralda en términos de desarrollo, si el 90% de los estudiantes de colegios privados, que son los mejor preparados y con conocimiento de un segundo idioma, una vez culminan su formación media, se marchan para estudiar en otras ciudades o países, con el agravante de que la casi totalidad no regresarán a vivir en su territorio de origen.
Y en este mismo sentido, analizar el futuro que le espera a Colombia, que entre 42 países ocupó el puesto 41 en los resultados de las pruebas Pisa, perdiendo con Brasil, México, Costa Rica y Chile, que ocuparon las posiciones 40 a 38, respectivamente. La mayoría de los estudiantes colombianos menores de 16 años, no tienen comprensión lectora ni saben realizar operaciones básicas de matemáticas.
También es el momento de analizar el hecho de que varios alcaldes ocultaron información sobre el estado en que se encuentran los equipos de alerta ante los riesgos de desastres, muchos de los cuales no funcionan o desaparecieron. Con la emergencia del volcán nevado del Ruiz, se supo que hay instrumentos inhabilitados en la mayoría de los 20 municipios que limitan con el volcán.
Otra reflexión, se relaciona con la seguridad que les brindan a los ciudadanos las autoridades aeronáuticas y los organismos de control y vigilancia, sobre las operaciones aéreas, el mantenimiento de las naves y la no repetición de los hechos ocurrido con Viva Air y Ultra Air. De aquí se desprende una pregunta necesaria: ¿Es posible confiar cuando las aerolíneas de bajo costo entran en crisis, y a pesar de ello, siguen vendiendo tiquetes aéreos, defraudando la confianza de los compradores, robándoles su dinero?
En esta semana de meditación, pensemos qué será del futuro de la economía de las familias, sabiendo que la inflación sigue empujando a las autoridades monetarias para que tomen medidas sobre tasas de interés de referencia, que siguen al alza. Y una de las consecuencias que se conocen, es que más familias van a seguir desistiendo de los negocios inmobiliarios, especialmente los relacionados con las viviendas de estratos medios y bajos, debido a la falta de claridad en los programas de promoción del sector y las altas tasas de interés en el mercado, que han disparado las cuotas mensuales a niveles insostenibles.
Y en este mismo sentido, con una inflación tan alta, la calidad de vida de las personas disminuirá y miles de familias no tendrán la oportunidad de tener garantizada su alimentación diaria, un aspecto que podría profundizar la pobreza, especialmente cuando se unen las predicciones de una economía cuyo crecimiento será bastante reducido en 2023.
Hay muchas cosas sobre las cuales reflexionar y ocasión precisa para preguntarnos sobre nuestro futuro.
Pereira, 4 de abril de2023
*Economista de la Universidad Libre. Estudió Administración Financiera en la EAN y Comunicación Social en la U Jorge Tadeo Lozano. Subgerente de Planeación Regional de la RAP Eje Cafetero. Subgerente de Planeación Regional de la RAP Eje Cafetero
Estos conceptos no comprometen a la RAP Eje Cafetero, de la que soy subgerente de planeación regional.
Por Mauricio Cabrera Galvis*.- Cómo desarrollar una región como la Orinoquía, con 254.000 Km2 de los cuales solo el 4% está cultivado y el 40% dedicado a ganadería extensiva y de baja productividad? ¿Cómo superar todos los obstáculos y falencias que han impedido que se convierta en la gran despensa agrícola de Colombia, a pesar de las declaraciones de todos los gobiernos desde hace décadas?
Una tarea de tal magnitud requiere el esfuerzo mancomunado del sector público y el privado, pero sabiendo que a su vez cada uno de ellos incluye una multiplicidad de actores. En el caso del sector público debe coordinarse la acción de varios ministerios del nivel nacional con la entidades territoriales de la región; en cuanto a los privados, deben estar presentes tanto las grandes empresas agroindustriales como los emprendedores y los pequeños y medianos productores, pero también organizaciones de la sociedad civil junto con la academia y centros de investigación.
Un prerrequisito para que la acción conjunta de tantos actores se eficaz, es que se defina un gran objetivo común alrededor del cual se articulen los aportes y actividades de cada uno de ellos. Como dicen los expertos en planeación, es la estrella polar que debe orientar el accionar de todos los involucrados.
Hay cierto grado de consenso en lo que se debe buscar en la Orinoquía y muchas formas de escribirlo o expresarlo. La Asociación Empresarial para el Desarrollo de la Orinoquia – ASORINOQUIA una entidad privada sin ánimo de lucro cuyo objetivo es “Contribuir al desarrollo equitativo, sostenible y sostenido del territorio”, en su propuesta para la Misión Orinoquía lo ha planteado así:
“Para 2030, convertir la Orinoquía en la gran despensa alimentaria de Colombia, con producción agrícola y pecuaria sostenible que proteja el medio ambiente, integrando a las empresas agroindustriales con modelos asociativos que fortalezcan la economía campesina, generen inclusión social y mejoren la calidad de vida de la población.”
Un planteamiento de este estilo puede quedarse en una formulación bonita, grabada en pergamino y letra de estilo como dicen las condecoraciones, si no se tiene, entre otros elementos indispensables, un plan de acción con prioridades bien definidas, cronograma y metas específicas, dolientes y medición de resultados. Para ello se necesita desgranar y concretar el gran objetivo en proyectos bien definidos y estructurados, que a su vez tengan sus propios objetivos y metas.
Hay proyectos cuyo objetivo debe ser la provisión de bienes públicos tales como el Aseguramiento del Bienestar de la Población, el Fortalecimiento de la economía campesina e indígena, la Seguridad ciudadana en el contexto dela Paz Total, la solución al problema de la titulación de la tierra para pequeños, medianos y grandes propietarios, o la dotación de infraestructura de vías y comunicaciones, tanto en la región como para su conexión con el Pacífico.
El sector privado también debe asumir el liderazgo de difundir y expandir proyectos que ya han desarrollado tales como el aumento de la productividad agrícola mediante el desarrollo y difusión de paquetes tecnológicos adaptados a las condiciones de la región, la expansión de la Ganadería sostenible y regenerativa, o la extensión de la cadena de proteína animal que empieza con la producción de soya y maíz y culmina en la comercialización de carnes.
Con todos estos proyectos se debe buscar el aumento de la producción agropecuaria no solo para lograr la soberanía alimentaria nacional, sino también para generar excedentes de exportación.
Cali, 1 de abril de 2023
*Folósofo y Economista. Consultor.
Por Lorena Rubiano.- “Me hierve la sangre, al observar tanto obstáculo, tantas dificultades que se vencerían rápidamente si hubiera un poco de interés por la Patria”: Manuel Belgrano
Se nos arruga el corazón, se compunge el alma y se llenan de lágrimas nuestros ojos, al conocer la triste noticia que nueve jóvenes soldados que prestaban sus servicios en el Carmen, Norte de Santander, fueron vilmente asesinados en una emboscada, por salvajes guerrilleros.
Tanto sacrificio, y esfuerzos por lograr una paz y estos bandidos le dan un portazo a esa posibilidad, solo por mantener sus intereses económicos y criminales.
No es el momento de asumir la crisis tomando partido o siendo personalistas. El país entero debe por unanimidad rechazar estas masacres y asesinatos de jóvenes que ilusionados se incorporan a las filas de nuestro ejército, para prestar un servicio a la patria y a la ciudadanía.
En este momento la paz debe convertirse en un propósito nacional, si queremos que el país sobreviva. La búsqueda de la paz es deber de todos. Solo así le encontraremos sentido a la vida en Colombia.
Esta vil masacre enluta las familias de los héroes asesinados sino de toda Colombia y porque no de la comunidad internacional.
Expresamos nuestra solidaridad a sus familias, a sus padres, hermanos e hijos de los dos suboficiales y siete soldados profesionales fallecidos: el cabo segundo Brayan Gómez Gamboa y el cabo tercero Juan Benavides Bohórquez. Los soldados Kevin Acevedo Osorio, Hercel Fernández Bonivento; Johan Gómez Gelvez, José David Pushaina Epiayu; Fabio Epiayu Ipuana, Rafael Jiménez y Jaime Manuel Redondo Uriana Jaime Manuel, asesinados para demostrar que esos terroristas están en contra de la paz.
Y también rendimos homenaje a los militares heridos: el subteniente Carlos Pacheco, Álvaro Epieyu, Arrieta de Armas, Adolfo Epieyu; Brayan Guerrero López, Gabriel Herrera Orozco, Luis Angarita Muñoz; Joselito Henríquez González y Julio Molina. Que Dios permita se recuperen pronto.
Insisto en un llamado a todos los colombianos porque esto no es un problema partidista, personal, ni político; debemos unirnos para salvaguardar los intereses patrios. No podemos ser inferiores a nuestra responsabilidad con Colombia, con nuestras familias y nuestros hijos de dejarles como legado, la paz.
La sociedad entera debemos exigir y hacer prioritaria la exigencia de cese el fuego y de cese de hostilidades, como condición necesaria para adelantar la participación de la ciudadanía en este proceso de paz.
Al Estado le corresponde propiciar el desarrollo con alivios y programas en zonas donde ha sido cruenta la batalla, los desplazamientos, asesinatos y robos de todo lo que encuentran a su paso.
Ante estos hechos, el Comisionado de Paz Danilo Rueda expresó que "la paz se construye con hechos, haya o no cese el fuego. La continuidad de la violencia beneficia a los intereses del conflicto. El Eln no está escuchando al pueblo: comunidades en toda Colombia quieren la paz con justicia social y que los hermanos dejen de verse como enemigos.
Bogotá, D. C, 12 de abril de 2023
Por Rubén David Salas Arias*.-Observando al mundo desde el margen, divisando el orbe de la existencia social como una unidad semejante, la cual devela sus múltiples vínculos que componen las sinfonías constructoras de la historia. En el eje de los hechos se encuentra al poder como el elemento posibilitador de la apertura de oportunidades que le dan cuerda al mundo. Sucede que, en el núcleo de los sucesos está la potencia de formarlos, es decir, para gestar un hecho es imperativo reconocer las licencias necesarias para ejercer una acción desde la aprobación del conjunto de voluntades adyacentes a nuestras existencias -desde la individual, hasta la colectiva-, que permiten proceder en un contexto determinado a partir del uso de los elementos disponibles a la mano para transformar la realidad.
Desde el origen del ejercicio del poder, cimentado en la primera conquista de las voluntades y su continua acumulación, hay una determinación de las posibilidades futuras y la perpetuación de los elementos condicionantes de existencia. Es así como surge en el bienaventurado de la bendición colectiva -el poderoso- un cambio en su vida que buscará conservar a toda costa, incluso intergeneracionalmente, manteniendo en el transcurso de los hechos unas condiciones de anclaje que hacen la historia ir y venir, una y otra vez, encerrándose en situaciones con actores y espectadores similares sin importar el tiempo o el espacio.
La acumulación del poder conlleva a la desigualdad en oportunidades producto del acuerdo habitual de las voluntades que también temen al cambio en el curso de los hechos -seres sujetados por la necesidad, para seres sujetados por el deseo-. Actualmente, al entrar en una monotonicidad en el consumo de bienes, servicios y experiencias que adquirimos, se da la perpetuación del poder en los mismos -empresarios, políticos, famosos, focos de opinión, medios de comunicación, etc-. Sin embargo, no hay que olvidar quiénes son los dueños de la autoridad, quiénes componen las colectividades de voluntades que se unen en un deseo. Hay que caer en cuenta de ello como sociedad para liderar el curso de los hechos. De lo contrario, la coerción voluntaria es mera complicidad.
En el ejercicio de construir un mundo con un poder para el aprovechamiento del potencial colectivo, hay que dar oportunidades a lo distinto y emergente que busca abrirse paso en estanques enormes llenas de peces grandes. Es necesaria la conciencia de ser para quitarle autoridad a lo conocido y aparentemente perpetuo, porque dar una oportunidad a lo nuevo es redistribuir el poder. Pero, esa tarea debe ser continúa e impidiendo el aletargamiento de las pasiones. Hay que abrirse a escuchar nuevas voces y comprender ideas por fuera de lo habitual, debatirlas y tomar lo mejor de cada experiencia. El poder también se distribuye desde la apertura de las posibilidades en los múltiples aspectos deseantes de nuestras vidas -domar la libertad-. Rompamos las cadenas de los mismos con las mismas, de los apellidos redundantes, de los poderosos y sus afortunados herederos, y de las trampas del progreso. Evidenciemos que el poder no es para pocos, es para todos. El poder está en las oportunidades.
Bogotá, D. C, 2 de abril de 2023
*Economista y Estudiante de Maestría en Economía de la Javeriana
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Por Amylkar D. Acosta M*.- Según la definición de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), se entiende por seguridad alimentaria “cuando todas las personas tienen en todo momento acceso físico, social y económico a los alimentos suficientes, inocuos y nutritivos que satisfagan sus necesidades energéticas diarias y preferencias alimentarias para llevar una vida sana y activa”. En concepto de la FAO la seguridad alimentaria es lo más fundamental de las necesidades y de los derechos humanos
La seguridad alimentaria consta de tres elementos esenciales: el primero es la disponibilidad de los alimentos, el segundo el acceso a los mismos y tercero la estabilidad o sustentabilidad, entendida esta como la garantía del primero y el segundo a lo largo del tiempo, que no sea intermitente. Como lo veremos la seguridad alimentaria, más que un problema de disponibilidad de alimentos es un problema de acceso a los mismos y este está determinado por el nivel de ingresos, el cual a su vez está correlacionado con el empleo.
Al contrario, la inseguridad alimentaria en los hogares es una condición en la que sus integrantes no tienen acceso satisfactorio a la comida, que está fuera de su alcance, lo cual deriva en la malnutrición, la desnutrición y el hambre. En los casos extremos se considera severa y moderada cuando para paliar la falta de ingesta alimentaria se recurre al rebusque, vendiendo enseres para procurársela.
Entre las principales causas de este drama humano se distinguen aquellas de carácter estructural de las coyunturales. Entre las primeras se destacan la pobreza monetaria, el desempleo, la informalidad y la violencia, las cuales en no pocos casos se padece la sumatoria de ellas. En cuanto a las coyunturales merecen mencionarse el Cambio climático, la inflación, pandemias como el COVID 19 y eventos geopolíticos como el conflicto en Ucrania, que provocó la escasez de alimentos e insumos agrícolas (úrea, fertilizantes, abonos nitrogenados, etc), con la consiguiente especulación y la espiral alcista de sus precios, encareciéndolos.
Como lo anotó el ex director de investigaciones del FMI Pierre Gourichas, “los precios de la energía y de los alimentos están muy relacionados”, tanto más en cuanto la mecanización de la agricultura torna esta cada vez más intensiva en consumo de energía y advirtió que “la situación crítica de estos aspectos no constituye un problema transitorio”. Y la pavorosa crisis alimentaria actual ha terminado por darle la razón. De ello se sigue la gran sensibilidad de los precios de los alimentos a cualquier cambio, generalmente al alza, de los energéticos, exacerbada por la afectación de las cadenas de suministros y el transporte a consecuencia de la crisis pandémica.
Así ha ocurrido históricamente. Y no es para menos, pues se estima que cerca del 30% de la demanda total mundial de energía se relaciona con los sistemas alimentarios en las fases de producción, distribución y acceso. De modo que las fallas en el sector energético, como la que se ha presentado recientemente en los países que integran la Unión Europea, repercute en la cadena alimentaria, afectando no sólo la seguridad sino también la soberanía alimentaria.
Los avances en las técnicas de control de la natalidad y la tecnología aplicada a la agricultura y a la producción de alimentos obligaron a replantear la hipótesis catastrofista del demógrafo británico Thomas Malthus según la cual mientras la población crecía de manera exponencial la producción de alimentos crecía en una progresión aritmética, lo cual abocaría a la humanidad a una hambruna sin remedio. Si bien es cierto que el crecimiento de la población venía acelerándose, en las últimas décadas se ralentizó.
Tomando como referencia el primer año de nuestra Era, cuando la población mundial era de sólo 250 millones de habitantes, sólo hacia el 1650 se duplicó para alcanzar los 500 millones, 150 años después se duplicó para alcanzar la cifra que alarmó a Malthus. Y así sucesivamente hasta alcanzar su punto de inflexión en el año 2000 cuando se triplicó la población finalizando el siglo XX, registrando la cifra de los 6.144 millones de habitantes (¡!). No obstante, después del crecimiento de la población a un ritmo del 2.04% anual hasta las postrimerías de los años sesenta, dicha tasa de crecimiento ha disminuido sensiblemente hasta situarse en el 1.35%. Y las proyecciones para el período 2025 a 2030 vaticinan un crecimiento de la población del 0.8% anual.
Por ello, la presión poblacional y su demanda por alimentos se viene relajando con el paso de los años, mientras la capacidad, así como la productividad y el potencial de producción de alimentos avanza vertiginosamente gracias a la creciente mecanización y tecnificación de la agricultura, amén de los procesos productivos con los que se cuenta, más sostenibles y eficientes, cubriendo la demanda de mercados globales. Lamentablemente 349 millones de personas en 79 países enfrentan una inseguridad alimentaria aguda, frente a los 287 millones en 2021 y 200 millones más con respecto a los niveles previos a la pandemia del COVID – 19. Pero, al establecer la causa de ello, se concluye fácilmente que el problema más que en la disponibilidad de los alimentos está en el acceso a los mismos, que tiene que ver, como ya lo vimos, en el desempleo, la falta de ingreso y el bajo poder adquisitivo, la pobreza y la desigualdad, que son lacras sociales que laceran a los más vulnerables.
Santa Marta, abril 1 de 2023
Economista. Expresidente del Congreso y Exministro de Minas y Energía.
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