Opinión
Por José Félix Lafaurie*.-El 89% de los ganaderos colombianos tiene menos de 100 animales y, dentro de ese gran segmento de pequeños productores, el promedio es de 21 animales y 25 hectáreas.
Ahora bien, esa caracterización es relativa, porque un ganadero con 100 vacas lecheras y tierra donde alojarlas en la Sabana de Bogotá, ni es pequeño ni es pobre, pero en gran parte de la Orinoquía y en otras regiones, la Unidad Agrícola Familiar, UAF, definida como la cantidad de tierra para que una familia pueda sostenerse y generar algún excedente, supera las 1.000 hectáreas, sin que se pueda hablar de ganadería improductiva, sino de tierra improductiva. En ese escenario, un ganadero con las 25 hectáreas promedio, no solo es muy pequeño, sino muy pobre, con “tierra insuficiente” y además improductiva.
El gran reto de la reforma agraria es sacar de la pobreza a ese pequeño ganadero y, así, ir construyendo una clase media que dinamice la economía campesina y la generación de empleo y riqueza.
¿Cómo hacerlo? Una alternativa es darle tierra “suficiente” y “acompañada” de condiciones de producción (vías, energía, riego, crédito, etc.), porque la tierra insuficiente -la “parcelita”- y la falta de integralidad -la “parcelita pelada”-, fueron la razón de anteriores fracasos.
La segunda opción, también acompañada de condiciones, por supuesto, es convertirle sus 25 hectáreas en tierra productiva, es decir, hacérselas “suficientes” sin tener que darle tierra adicional. ¿Cómo? La respuesta son los Sistemas Silvopastoriles Intensivos, SSPI.
Un modelo de simulación diseñado por FEDEGÁN, compara la productividad y capacidad de generación de ingresos de esa parcela promedio, con ganadería convencional y con SSPI. En el primer caso, con 21 animales, generaría un ingreso neto mensual de $924.000 en un horizonte de diez años, sin contar los animales. Si el productor tuviera que cubrir esa inversión inicial, su ingreso mensual se reduciría a $488.000, menos de un salario mínimo.
Pero si en esas 25 hectáreas desarrolla un SSPI, incluso con menos hectáreas, solo 20, podría tener hasta 105 bovinos, saliendo del rango de pequeño ganadero. Se requiere una inversión estimada en $7,3 millones/hectárea, $148 millones para 20 hectáreas, pero multiplicaría por cinco el número de animales, hasta 105, que le costarían unos $251 millones. La inversión sube, pero también los ingresos, por mayor producción en leche y en kilos del novillo gordo.
Así las cosas, en un proyecto a 10 años para amortizar la inversión de $399 millones, el ingreso neto mensual sería de $5,2 millones sin préstamo y $3,4 millones con financiamiento, a una tasa de 10% E.A.
Ahora bien, nuestro ganadero puede complementar su proyecto silvopastoril con una actividad como la apicultura, de gran impacto restaurativo y de interesantes ingresos por la venta de las divisiones de las colmenas.
En un SSPI, donde ha resurgido el bosque y la naturaleza, con una baja inversión podrá tener 40 colmenas, dos por hectárea, y en un horizonte a 10 años, esta combinación SSPI + abejas, generaría ingresos mensuales de $5,6 millones con financiamiento.
Y hay más, porque las 20 hectáreas silvopastoriles podrían hacer parte de un proyecto asociativo de Pago por Servicios Ambientales, y en las cinco restantes puede hacer agricultura de pancoger y hasta producir humus con el estiércol de los animales. Con esta última combinación (SSPI + abejas + humus), por ahorro en fertilizantes o la venta de humus, los ingresos llegarían a $9,6 millones sin financiamiento y $7,7 con financiamiento.
No lo podrá hacer solo; necesita financiación y asistencia técnica, pero si las tiene, ese campesino, ahora de clase media…, podrá conocer el mar y darles un futuro a sus hijos.
Bogotá D. C., 06 de noviembre de 2022
*Presidente de FEDEGAN
@jflafaurie
Por Paloma Valencia Laserna*.-La situación fiscal de la nación no es buena. Con la pandemia crecimos sustantivamente nuestra deuda pública y quedó por encima del 60%, tomamos decisiones de ampliación del gasto estatal en subsidios como el nuevo “ingreso solidario”, giros adicionales a varios de los existentes y se mantuvo el subsidio a la gasolina -que hoy nos deja un hueco de más de 34 billones-.
Es cierto que Petro recibió un país con una situación fiscal difícil, no por un mal gobierno de Duque -como dicen los petristas- sino porque tuvimos una pandemia. El Covid-19 significó una prolongada cuarentena, y hay que recordarlo, eran entonces, estos mismos petristas los que la exigían inmediata, total y casi permanente. La presión sobre el gobierno obligó a un temprano confinamiento, que empezó el 24 de marzo del 2020 y se prolongó hasta donde fuimos capaces de resistirlo.
Días antes de la medida el entonces senador Petro trinaba “la protección de la vida implica frenar la economía. El confinamiento debe ser permanente obligatorio y con medidas sociales”. Así se hizo, y eso costó. Ahora parecieran sugerir que el gasto fue excesivo, pero también recuerdo -a mediados del 2021, el actual presidente Petro increpaba al entonces presidente Duque pidiéndole una nueva cuarentena de 14 días y exigiendo que se entregaran bonos a las familias financiados por el Banco de la Republica.
Tendrá muchos reparos el actual presidente Petro sobre las decisiones de su antecesor, sin embargo, hay también que traer a la memoria que entonces Petro propuso que no se pagaran más arriendos, ni servicios, ni deudas. Nos hubiera llevado a la quiera del sistema financiero, de las empresas de servicios públicos y a un caos social sin precedentes… en fin. Eran tiempos difíciles que explican decisiones difíciles.
Los países después de la pandemia contrajeron el gasto, y esa es tal vez la única crítica que se le puede hacer al presidente Duque con razones. Sin embargo, esa no es la intención de este gobierno que nos propone seguir gastando cuando la inflación terminará el año por encima del 11%, y los alimentos hoy suben un 27%. En 2023 el escenario se anuncia muy sombrío, creceremos menos del 1%, perdimos el grado inversión y con una tasa de interés del Banco de la República que está en 11%.
La reforma tributaria de Petro puede agravar aún más lo que viene para el sector productivo. Las tasas efectivas de tributación son tan altas que alientan a muchas empresas a irse del país, a empresarios a sacar su capital. El aumento del salario mínimo deberá tener aquello en cuenta. Para el ciudadano es de esperar una inflación que seguirá aumentando, lo más grave será en los alimentos, pues los impuestos saludables gravaran mucho de lo que consumen los más pobres.
Para las finanzas nacionales sigue habiendo más preguntas que soluciones. No es claro cómo se utilizará este recaudo, una gran parte debería destinarse a aliviar las deudas de la nación. Si para cumplir el cielo que han prometido nos embarcan aun en más gastos, estaremos muy cerca de un tremendo fracaso de nuestra macroeconomía. Y la tributaria como está ya nos causa grave daño: los excesivos impuestos sobre el sector de hidrocarburos nos pueden llevar a la ruina a todos. No se trata de defender un sector, sino el sector que provee el 15% de los ingresos nacionales, en 30% de los regionales, y el 40% de las exportaciones. Sin hidrocarburos no hay vivir sabroso, no hay ni siquiera vivir como estamos viviendo.
Bogotá, D. C, 3 de noviembre de 2022
*Senadora del partido Centro Democrático.
Por Gabriel Ortiz*.-Cuando solo se cumplen 90 días del nuevo gobierno, hay hechos que mantienen al país al borde de una angustia, que aprovechan los especuladores con dólares para vociferar, sembrar pánico económico y multiplicar sus ambiciones, capitales e intereses, sin que les importe la ruina de este pueblo.
Es claro que, la disparidad de enunciados que lanzan, quienes han llegado a las altas esferas del poder, aportan mucho a la desinformación y los rumores que despistan a la opinión pública.
Todo arrancó con las falsedades, consejas y mentiras que penetraron las campañas, utilizando las llamadas “bodegas”.
El tema de la eliminación de exploración y explotación de hidrocarburos, fue uno de los mayores errores porque, aunque tenía el encomiable propósito de defender el medio ambiente, se prestó para pregonar un desastre económico en Colombia, cuando era un hecho inherente a la trepada de los precios del petróleo por, la guerra Rusia-Ucrania, que hizo sentir el más desgarrador frio a los Europeos.
Otros “pecadillos” se han registrado, sin que el aparato informativo gubernamental haya salido a aclarar cada una de las cábalas, tretas y conjuras de sus adversarios.
El presidente del Congreso, Roy Barreras, es tal vez el único, con la ministra de Agricultura, que han desvirtuado las consejas y aclarado que no habrá la intervención sobre hidrocarburos y que la reforma agraria se adelantará sin invadir terrenos.
Hoy a 90 días de su posesión, Petro tiene en su agenda nada más, ni nada menos que una reforma tributaria a punto de aprobarse, aunque por solo 20 billones; el restablecimiento de las relaciones con Venezuela, que restaurará el comercio, estaba vedado por considerarse que nadie puede “negociar con una dictadura”, así otras naciones lo mantengan.
Izquierda y derecha son una cosa, mientras los negocios y los dólares son otra, que no se manejan con conciertos fronterizos.
Adicionalmente, la paz total, puede fortalecerse con acuerdos entre Petro y Maduro, para frenar el trajinar de la guerrilla fronteriza e influir para restablecer la democracia venezolana.
La reforma tributaria, atemperará el nerviosismo del dólar, el desenfreno de los intereses, quietud a la deuda, encajar con la regla fiscal, doblegar la inflación, crear empleo, sembrar confianza inversionista y atemperar una economía que, busca ante todo desarrollar programas sociales.
Solo le falta al proyecto de reforma una norma que termine con la corrupción que se lleva entre 60 y 80 billones cada año. No se ve un solo artículo que la contenga. Solo uno que da cárcel a los evasores de impuestos, pero contra la corrupción nada. Tampoco busca impedir los “elefantes blancos”, que pululan. Basta echar un vistazo a los informes de Margarita Ortega en CM&, para sumar las billonadas que llenan los bolsillos de ciertos contratistas… aún vigentes.
BLANCO: Colombia no tendrá cómo compensar el triunfo que le dieron nuestras SUB-17. Es mucho lo que debemos a nuestras mujeres.
NEGRO: El pan en Colombia busca afanosamente un salvador. Es de los pocos alimentos que se pueden ingerir.
Bogotá, D. C, 3 de noviembre de 2022
*Periodista. Exdirector del Noticiero Nacional, Telematinal y Notisuper.
Por José G. Hernández*.- La propuesta de paz total, una de las más importantes del gobierno encabezado por el presidente Gustavo Petro, merece el apoyo del país, sin que mezquinos intereses políticos conduzcan a frustrar un frustrado propósito de la mayoría de los colombianos desde hace años. Ojalá se lograra para que podamos entregar a nuestros hijos y nietos un país en que la convivencia y el ejercicio de los derechos y libertades no fuera tan difícil.
Según los textos divulgados como proyectos -todavía en trámite-, introducen modificatorios de la Ley 418 de 1997, y pretenden que el Estado garantice “la seguridad humana, para la construcción de la paz total”. Se promoverá, entonces, un conjunto de respuestas centradas en las personas y en las comunidades, “adaptadas a cada contexto, orientadas a la prevención, y que refuercen la protección de todas las personas y todas las comunidades”.
Es política -agrega el proyecto- “será prioritaria en los asuntos de Estado, transversal a estos, e integral, tanto en lo referente a la implementación de acuerdos, como con relación a procesos de negociación, diálogo y acogimiento a la justicia”.
Además, se expresa que “la política de paz será una política de Estado, en lo concerniente a los acuerdos de paz firmados y a los que se llegaren a pactar, así como a los procesos de paz en curso, y los procesos dirigidos al sometimiento y desmantelamiento de estructuras armadas organizadas de crimen de alto impacto”.
Objetivos plausibles, a los que no creemos que nadie se oponga. Pero, desde luego, lo más difícil -en donde parece que no hay consenso- serán las específicas características del proceso, y las reglas en que se prevea el método, las condiciones y los procedimientos para alcanzar dichas finalidades.
Aquí efectuaremos el análisis correspondiente, desde la perspectiva jurídica, cuando se surta la conciliación -pues son diferentes los textos aprobados en el Senado y la Cámara de Representantes- y el texto final se sancione por el presidente de la República y se promulgue.
Por ahora, queremos hacer énfasis en que se trata de una ley de la República, de la mayor trascendencia, pero que no lo puede todo, y que no se trata de una reforma constitucional. No será posible que mediante ella se solucionen, como por encanto, todos los problemas y dificultades que suscita el, hasta ahora frustrado, anhelo de una paz completa, estable y duradera. Ni será posible, únicamente al amparo de esa ley, modificar normas constitucionales, ni los contenidos de actos legislativos introducidos como implementación del Acuerdo de Paz firmado en 2016 con las Farc-Ep.
Por ejemplo -en nuestra opinión-, con quienes participaron en las negociaciones de La Habana e inclusive suscribieron el Acuerdo Final de Paz, y después regresaron a la actividad guerrillera o volvieron a delinquir, no es viable propiciar o aceptar negociaciones de nueva paz o de regreso a los vínculos, derechos, garantías y prerrogativas propios de dicho pacto, ya que las normas que lo desarrollaron, incorporadas a la Constitución y ya examinadas mediante sentencias de la Corte Constitucional, previeron una fecha límite: 1 de diciembre de 2016. No ampararon hechos delictivos posteriores o incumplimientos de lo acordado.
Bogotá, D. C, 2 de noviembre de 2022
*Expresidente de la Corte Constitucional
Por Humberto Tobón*.-Para una mujer es muy difícil lograr sumar, a la edad de 57 años, las 1.350 semanas que exige el sistema de prima media para alcanzar una pensión. Tampoco es fácil acumular más de $250 millones para obtener su pensión de salario mínimo en el sistema de ahorro individual.
Es tan grave la situación de las mujeres en materia pensional, que sólo una de cada cinco logran obtenerla, frente a tres de cada cinco hombres. Esto demuestra la enorme inequidad de género que existe en esta materia y que se materializa en altos niveles de pobreza femenina en Colombia.
Las estadísticas nos revelan que el desempleo femenino en agosto de 2022, por ejemplo, fue de 13,8% y el 8,9% entre los hombres. En esta diferencia porcentual subyace una razón terriblemente discriminatoria: las empresas prefieren no contratar personal femenino por las posibilidades de que se embaracen; además de una excusa casi inhumana, la presunta disminución de productividad durante el periodo de menstruación.
Quienes más sufren por estas causas son las mujeres jóvenes, cuya tasa de desempleo llega al 19%, mientras es del 13% para sus pares masculinos. En términos sencillos, las mujeres se demoran más para integrarse al mercado laboral.
Si a las mujeres no les dan empleo a edad temprana, ¿cómo van a lograr cumplir con las semanas que exige la ley para obtener la pensión? Por ello, es apenas justo que los congresistas revisen con responsabilidad y equidad la posibilidad de que ellas puedan obtener la pensión una vez cumplan los 57 años, pero con una acumulación de 1.100 semanas. Es lo justo.
A esto se debe agregar que podrían obtener una pensión del salario mínimo con un ahorro equivalente al 83% del que se exige actualmente por parte de los fondos privados, teniendo como base un hecho comprobado: las mujeres tienen un desequilibrio salarial frente a los hombres del 17% cuando ejercen una misma función o responsabilidad.
El DANE nos ofrece una fotografía de la realidad laboral de las mujeres. Representan el 51,3% de la población; su tasa global de participación es 51,6% (hombres, 76,4%); la tasa de ocupación alcanza el 44,5% (hombres, 69,6%); son el 52% de la población en edad de trabajar, apenas el 42,2% de la fuerza de trabajo y el 69% de la población fuera de la fuerza de trabajo. Son datos que reflejan que las mujeres han sido víctimas permanentes de discriminación e inequidad
Este panorama se puede superar con decisiones jurídicas, por ejemplo, el reconocimiento de su trabajo en el hogar, el cual debería ser tenido como un factor que se agregue a la acumulación de semanas laborales y cuyas cotizaciones deberían ser pagadas por el Estado.
Por eso, la afirmación de que el sistema de benévolo con las mujeres, al permitir que ellas se puedan jubilar a los 57 años, cinco menos que los hombres, es puro cuento.
*Estos conceptos no comprometen a la RAP Eje Cafetero, de la que soy subgerente de planeación regional.
Bogotá, 1 de noviembre de 2022
Economista de la Universidad Libre. Estudió Administración Financiera en la EAN y Comunicación Social en la U Jorge Tadeo Lozano.
@humbertotobon
Por Amylkar D. Acosta*.-Después de afirmaciones tan categóricas como las de la Ministra de Minas y Energía Irene Vélez, en el sentido que “no vamos a firmar nuevos contratos de exploración y explotación”, enfatizando que “esta decisión no es caprichosa…estamos cumpliendo una promesa de campaña”, secundada por su Viceministra Belizza Ruíz, que, en un tono desafiante, les dijo a los delegados al Congreso de NATURGAS que no sabía “qué parte de esa frase no han entendido”, tuvo que salirles al paso el Ministro de Hacienda José Antonio Ocampo, afirmando que esa decisión “aún no está tomada”.
Este zambapalo en el seno del gabinete ministerial del Presidente Petro mandó mensajes equívocos y equivocados al mercado, que terminaron pasándole factura a la economía exacerbando la devaluación del peso, que ha pegado un brinco del 32% entre junio y octubre de este año y a ECOPETROL, de la cual la Nación mantiene el 88.49%, desplomando la cotización de su acción en la Bolsa, que ha acumulado una caída del 29.42% ¡!) entre el 2 de mayo ($3.252) y el 27 de octubre ($2.295).
No hay duda que el zar de las finanzas del gobierno, el Ministro Ocampo, sabe que tiene en el Ministerio de Minas y Energía la caja registradora. Sólo ECOPETROL, en el primer semestre de este año, gracias a los precios altos de la actual coyuntura, reportó utilidades de $17 billones, más de los $16.7 billones de todo el año anterior y se proyectan utilidades del orden de los $34 billones, mucho más de lo que se espera recaudar con el proyecto de reforma tributaria que cursa en el Congreso de la República, al cierre del 2022.
Desde luego, Colombia no puede perder su Norte que apunta hacia la Transición energética para contribuir al objetivo de alcanzar la carbono neutralidad hacia el 2050, pero como bien lo dijo la 26 Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio climático (COP26) “esperamos obligaciones más estrictas bajo el principio de responsabilidad común pero diferenciada”. El mensaje es claro: todo los países, todos a una como en Fuenteovejuna, deben contribuir a dicho objetivo, pero los mayores responsables de esta debacle, que significa el Cambio climático, son los que deben hacer el mayor esfuerzo. En este contexto, cuanto hagamos en Colombia, más alentados por el voluntarismo que por el realismo, no le mueve la aguja a esta problemática de dimensiones colosales.
Y no hay que perder de vista que la Transición energética no debe poner en riesgo la seguridad energética y aún más la soberanía energética. Esta es una de las lecciones aprendidas de la crisis que agobia a los países que integran la Unión Europea. Y de contera son muchos los estragos que se han derivado de la misma, abocándolos a una recesión acompañada de una inflación galopante (estanflación). No se puede jugar con candela!
Por todo lo anterior es que ha sido muy bien recibido el anuncio del Director de crédito público del Ministerio de Hacienda José Roberto Acosta dejando entrever que el Gobierno nacional está reconsiderando la decisión, aupada por la Ministra de Minas y Energía y su Viceministra, de no más contratos de exploración y explotación de hidrocarburos. Como es bien sabido el Marco fiscal de mediano plazo (MFMP) es la Carta de navegación del Ministerio de Hacienda y lo que ha dicho Acosta es que para que se cumplan sus presupuestos y metas es menester que la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) reanude sus rondas para ofertar y contratar la exploración y explotación de nuevos bloques en áreas con potencial hidrocarburíferas en el territorio nacional.
El análisis de esos números “definitivamente serán los que guien la decisión final en aras de esa sostenibilidad fiscal donde estos ingresos son muy importantes”, refiriéndose a los provenientes de la industria de los hidrocarburos. Este anuncio disipó muchos temores, muchas dudas y sobre todo mucha incertidumbre, desatada por pronunciamientos erráticos y errados que no le hacen bien al país.
De hecho la propia Ministra Irene había dado las primeras puntadas en su entrevista el pasado domingo en El Espectador, bajándole el tono a sus anteriores declaraciones, advirtiendo que “no se ha tomado una decisión a futuro, el Gobierno está analizando los escenarios y las necesidades que vaya presentando el país”. Y añadió que “en cuanto a la exploración de petróleo y gas, este es un tema que está en análisis para ver qué necesita el país mientras se lleva a cabo esa transición”. Dicho de otra manera, esta vez no descartó la firma de nuevos contratos de exploración y explotación!
Bogotá, D. C, 31 de octubre de 2022
*Economista. Expresidente del Congreso y exministro de Minas y Energía.
www.amylkaracosta.net
Por José Félix Lafaurie*.-Con buen juicio, la ministra Cecilia López aterrizó las posibilidades de compra de tres millones de hectáreas en el marco del convenio suscrito con FEDEGÁN para ese propósito.
“Si llegamos a comprar 500.000 al año (...) somos unos magos”, dijo la ministra, y concuerdo con ella, no solo por el reto operativo y económico, sino porque el Gobierno ya tiene las que dejó el anterior en la ANT, además de las que están en proceso de extinción de dominio o ya con sentencia en la Sociedad de Activos Especiales.
En efecto, la reforma agraria INTEGRAL -con mayúsculas para enfatizar esta condición-, tiene diferentes fuentes de adquisición de tierras productivas y, mientras se desarrolla el CÓMO del Acuerdo con FEDEGÁN para la compra directa, es bueno que el Gobierno se preocupe por el CUÁNDO de la reforma y dé los primeros pasos con las tierras disponibles, que si tienen vocación ganadera y, sobre todo, si la tienen sus nuevos propietarios, estaremos prestos a dar asistencia y extensión a los primeros proyectos asociativos de ganadería sostenible.
Hay que empezar, pero también es importante, sobre la base del compromiso de FEDEGÁN de facilitar las compras necesarias, conocer cuánta tierra está disponible y cuánta requeriría comprar el Gobierno.
En mayo de 2020, la entonces directora de la ANT, anunciaba que el Fondo había llegado al millón de hectáreas, aunque más de 740.000 eran baldíos. Un año después, la cifra era de 1,7 millones listas para entregar. Razón tuvo la ministra en no corroborar esa cifra hasta no confirmarla, con una acotación lapidaria: “Si estuvieron tan listas por qué no las entregaron”, no sea que pase lo de la SAE, digo yo, que a la hora de la verdad no haya tierra.
El 5 de agosto, el director saliente informó de 450.000 hectáreas rurales, pero el actual, que además destapó una situación de desorden, se refirió a solo 65.000 caracterizadas hasta ahora, pero también se habla con insistencia de apenas 33 mil que estarían disponibles.
Cualquiera que sea la cifra, insisto en la integralidad, y en el CUÁNDO, pues de nada sirve tener las tierras si no se tiene el acompañamiento, comenzando por otro elemento esencial: la asociatividad, quizás con condiciones especiales y temporales dentro del sistema solidario, pues no se trata de que estas comunidades compitan con ventaja, sino que puedan incorporarse a una economía campesina rentable, capaz de construir una nueva clase media rural.
En fin, son más aportes al cómo, pero ya es importante el cuándo, repito, con una clara señal de que el proyecto de distribución de tierras va en serio, entregando las de la SAE que estén disponibles, así sea en comodato, mientras hay sentencia judicial, como lo propusimos en el Documento Técnico que ya entregamos al Gobierno.
Comienzo tienen las cosas... y el país quiere ver ese comienzo.
Bogotá, D. C, 31 de octubre de 2022
*Presidente de FEDEGAN
@jflafaurie
Por Fernando Cepeda Ulloa*.-Inimaginable. Por décadas el contraste que se enseñaba era el de la estabilidad británica frente a la inestabilidad italiana. Inclusive peor. Inglaterra era modelo del buen gobierno e Italia del desgobierno. Un libro llevaba este sorprendente título: “Italia un país sin gobierno”.
El tema tenía máximo interés. Cómo era que los herederos de los romanos geniales creadores del derecho y muchas instituciones, parecían olvidar su glorioso pasado y se perdían en disputas que hacían ingobernable ese bello país. Ahora The Economist, revista británica por excelencia, encontró la manera de sintetizar el tema, en una palabra: “Bretalia”. Lo que ha venido ocurriendo en Gran Bretaña no es pasajero.
La crisis comenzó con el Primer Ministro Cameron, conservador, millonario, quien apareció enredado con evasión de impuestos, pero lo más grave fue haber embarcado al país en el famoso referéndum que llevó por escaso margen al retiro de Gran Bretaña de la Unión Europea. Todas las teorías sobre referéndum aconsejaban no hacerlo. Era obligar a la ciudadanía a tomar una decisión enormemente compleja que ya en un programa de posgrado especializado en una de sus excelentes universidades habría llevado, si se hubiera intentado, a una enorme confrontación intelectual entre personas que seguramente habrían dedicado mucho tiempo al estudio de sus implicaciones. Para ese tipo de decisiones no se inventó el referéndum.
Fue algo inédito. Se sucedieron varios Primeros Ministros que dejaban serias dudas sobre su eficiencia y capacidad de manejar esa gran nación... y se llegó a la señora Liz Truss que desempeñaba la Cancillería y que pronto superó en apoyos a los otros candidatos de su partido, el Conservador. El segundo en esa contienda, Rishi Sunak, fue elegido ahora, prontamente, por el partido Conservador, como Primer Ministro. ¿Por qué no lo eligieron antes? Cosas de la vida política. El ascenso de la señora Truss coincidió con la muerte de la Reina. Y su retiro, después de 44 días, con la designación como Primera Ministra de Italia de una mujer de extrema derecha. Algo también inédito en Italia.
Es bien claro que el partido Conservador británico no podía darse el lujo de otra equivocación mayúscula. Pronto será necesario apelar a los ciudadanos para que elijan nuevo parlamento y establezcan nueva mayoría para gobernar. Dicen que el partido Laborista lleva ventaja de 30% en las encuestas. Apenas obvio. Ojalá se recupere la grandeza política de Gran Bretaña. Todas las democracias necesitan su sensatez y ejemplo, virtudes que la han enaltecido.
Recordemos. Es la crisis de la democracia liberal occidental, esta vez liderada por dos naciones que la ejercían ejemplarmente: Estados Unidos y Gran Bretaña. Su renacimiento pleno ayudará al fortalecimiento de la democracia donde ésta ya había logrado grandes progresos.
Hay otras cosas sorprendentes. Que muchos hubieran considerado que la señora Truss era la reencarnación de la gran Primera Ministra, Margaret Thatcher, quien gobernó durante diez años y ejerció enorme influencia no sólo en Gran Bretaña, en época realmente muy difícil, sino que fue respetada, admirada e imitada en importantes países. Dirigente de talla mundial. Con buenas razones la denominaron "la mujer de hierro". No existía razón alguna para darle la misma categoría a la señora Truss.
Otro aspecto aún más sorprendente que dirigentes del partido conservador hubieran considerado que el exministro Johnson podría ser reelegido... impensable, por decir lo menos. Opción inusitada. Por fortuna, el fin de la semana pasada él mismo la descartó. Y claro, miren el valor de la libra esterlina...y comparen cómo se está comportando la inflación... ¡Es que el arte de gobernar se ha complicado mucho!
Bogotá, D. C, 30 de octubre de 2022
*Abogado y Politólogo. Ex diplomático. Ex Ministro del Gobierno.
Por Juan Carlos Echeverry*.- Ha hecho carrera la idea de que los países desarrollados se enriquecen a costa de nosotros. En particular, que el éxito de los EE. UU. se fundamenta en el fracaso de América Latina. En su excelente libro, Delirio Americano, Carlos Granés pone el origen de esta manía en 1898, con la derrota de España en Cuba. Con agudeza señala que los latinoamericanos no entraremos en el siglo XXI hasta que no superemos esa obsesión.
Es una animadversión que superaron países clave. En 1945, después de la segunda derrota en guerras mundiales, los alemanes se aliaron con los americanos y crearon el milagro económico alemán. Inspirados en Adenauer y los americanos, ayudaron a crear la Unión Europea, las Naciones Unidas, el Banco Mundial y el FMI, que son la arquitectura del mundo civilizado y pacífico.
Los japoneses pasaron de luchar con fiereza y valentía contra los americanos, a soportar dos inefables bombas atómicas en Iroshima y Nagasaki, y una rendición incondicional. Luego los admitieron como inversionistas y socios. El milagro económico japonés tiene bastante que ver con la inversión americana en ese país, y la apertura comercial de EE. UU. a las exportaciones japonesas.
Luego vinieron los coreanos. En su territorio se luchó una guerra civil en la que tomaron partido las grandes potencias. Los del norte quedaron bajo la tutela de China y Rusia y los del sur bajo la de EEUU. 70 años después, los del norte solo producen misiles, pobreza y pesar. Los del sur son una potencia económica.
Esos acontecimientos llevaron a Deng Xiaoping, el gran transformador chino a concluir: los alemanes se aliaron con los americanos y les fue bien, los japoneses se aliaron con los americanos y les fue bien, los coreanos se aliaron con los americanos y les fue bien, los singapurenses se aliaron cn los ameicanos y les fue bien. Los chinos debemos aliarnos con los americanos.
Vean lo que ha hecho China desde 1980. El capital, la tecnología, la capacidad de organización empresarial y los mercados americanos, japoneses, alemanes y europeos sacaron a China de la pobreza. Claro está, con evidentes avances de los propios chinos. Se debe resaltar que ninuguno de esos países sacrificó su identidad nacional en esa asociación positiva con los EE. UU.
Esa epifanía nos ha quedado grande a los latinoamericanos. No logramos superar un encono que muchos parecen haber mamado en el seno materno. Salvo Salinas de Gortari, que a principios de los años noventa convenció a los mexicanos de que el futuro era con los americanos. Hoy México compite con China en poder manufacturero, quién lo creyera. Si no fuera por la alianza forjada en el NAFTA, México podría estar abrumada por los carteles de droga, la corrupción y el desconcierto.
Colombia ha derivado buenas cosas de su asociación con EE. UU. La misión Kemerere de 1923, que creó el Banco de la República, la misión Currie al principio de los años cincuenta y el Plan Colombia a principios de este siglo son ejemplos notables con buenos resultados. El TLC ha tenido menos éxito para nosotros del que presagiábamos.
Muchas personas en Colombia mantienen la animadversión a los americanos, y eso no los deja salir del siglo XX. Más nos valdría aprender del conservador alemán Konrad Adenauer, del comunista chino Deng Xiao Ping y del pro-mercado Salinas de Gortari, que dejaron atrás idologías trancochadas y decidieron empezar una era de prosperidad para sus países acompañados de buenos socios.
Bogotá, D. C, 18 de octubre de 2022
*Economista. Exministro de Hacienda y Expresidente de Ecopetrol.
Por Juan Camilo Restrepo*.-El humor inglés, que nunca falta, ha denominado a la exprimera ministra Liz Truss que debió presentar su apresurada renuncia la semana pasada como la ministra lechuga. En razón a que no duró en 10 Downing Street ni siquiera la vida útil que se atribuye a esta conocida verdura.
Aunque ya fue elegido Rishi Sunak como nuevo primer ministro para sucederla resulta interesante reflexionar sobre las razones de la caída de la señora Truss. ¿Qué lecciones deja la súbita defenestrada de la flamante primera ministra que apenas duró 45 días en el cargo, el más breve término de un primer ministro en la historia del Reino Unido?
Primero veamos porqué cayó. Cuando Liz Truss ganó su nominación dentro del partido conservador para suceder a Boris Johnson lo hizo con un programa que abogaba, entre otras cosas, por una baja de impuestos drástica y por un incremento abultado de subsidios a los ciudadanos del Reino Unido para compensarles las fuertes alzas que se han presentado allí -como en toda Europa- las tarifas del gas y de la electricidad.
Hasta allí muy bien. El problema surgió cuando a los pocos días de iniciar su mandato puso precipitadamente en marcha su programa en el presupuesto sin tener en cuenta los costos que habrían de tener en las cuentas fiscales la implantación de dichas iniciativas.
Su programa acarreaba un costo gigantesco que conducía a un inmenso desequilibrio en las cuentas fiscales británicas. Y que, como no hay nada gratis en la hacienda pública, requerían de amplios créditos del Banco Central a la tesorería.
Y ahí fue cuando se le vino la estantería encima a la señora Truss. El mercado reaccionó de manera negativa y violenta. La libra esterlina se desplomó. El Banco Central se mostró poco favorable a los créditos que solicitaba el gobierno. El costo de los bonos ingleses se disparó. Los intentos agónicos para salvarse, como el cambio de su ministro de Hacienda, no fueron suficientes. Y las bases del partido conservador terminaron retirándole su apoyo, lo que la obligó a renunciar humillada y con las finanzas públicas de su Majestad vueltas un embrollo.
Su caída no se debió al intento por bajar impuestos a los contribuyentes ubicados en los escalones superiores de las tarifas impositivas, como dijo el presidente Petro, como tampoco a que ampliara inmoderadamente los subsidios a los hogares agobiados con las facturas energéticas. Se debió a que dichas medidas no estuvieron debidamente financiadas. Todo se intentó hacerlo atropelladamente a base de crédito que disparó estrepitosamente el déficit fiscal, de la noche a la mañana.
Resulta interesante observar cómo son de inclementes los mercados en los tiempos que corren ante ligerezas fiscales como esta. A pesar de que en el Reino Unido no existe lo que acá llamamos una regla fiscal (una restricción del endeudamiento máximo por disposición legal) y que, por supuesto, la tesorería inglesa estaba lejos de caer en lo que podríamos catalogar como un estado de insolvencia, bastó la precipitud del gobierno de la primera ministra que creyó factible montar su programa de reducción de impuestos y extensión de subsidios con simple crédito. No contempló otras fuentes y los operadores del mercado la castigaron con una rudeza nunca vista. Hasta el punto de que debió salir de Downing Street sin pena, sin gloria. Y con una melancólica premura nunca vista en la democracia británica.
¿Qué lección deja este episodio para un país como Colombia? Que el gasto público no se puede financiar indefinidamente a base de endeudamiento. Que se necesitan otras fuentes de ingresos que complementen la deuda pues, de lo contrario, cuando se sobrepasan ciertos límites de prudencia, los mercados terminan revelándose haya o no regla fiscal de por medio.
Próximamente se aprobará la reforma tributaria en Colombia. A pesar de que los estimativos del recaudo que obtendrá son significativos (acaso mayores de lo que han logrado otras reformas de impuestos del pasado), no serán suficientes para atender la represa de gastos públicos que se han anunciado o que está en camino.
Los gastos del Estado colombiano -aun con la aprobación de la reforma tributaria que está en curso- no podrán atenderse todos al mismo tiempo. Se impone una cuidadosa graduación y una esmerada priorización en el tiempo. Lo mismo que la búsqueda de otros ingresos fiscales diferentes al uso inmoderado del crédito público, si no queremos ver en Colombia repetirse lo que le aconteció a Lady Lechuga en el Reino Unido.
Bogotá, D. C, 30 de octubre de 2022
*Abogado y Economista. Exministro de Estado.